Salto al vacío
- 2010-04-06
- Saray
Una mañana de 1960, Yves Klein pensó en crear la mayor obra de arte jamás lograda. Se sentía enérgico y voluptuoso porque había descubierto por fin cómo atrapar en un solo instante todo lo existente e inexistente. Un propósito que se había convertido en su principal obsesión vital, estética y espiritual desde hacía bastante tiempo.