Y el ventilador empieza a repartir mierda

Es obvio que un gobierno, secundado por una buena parte de la sociedad, que considera a sus ciudadanos más desfavorecidos una pandilla de pusilánimes sin voluntad, el protocolo de Kyoto una mariconada europea y la ONU un club de llorones, no podía prestar mucha atención a tareas como la lucha contra los huracanes.

Para empezar los fondos que mantienen a la FEMA, la agencia que se encarga de la gestión de catástrofes en Estados Unidos, fueron recortados prácticamente a la mitad. Seguimos con que numerosos contingentes de la Guardia Nacional, la primera fuerza que entra en escena en este tipo de catástrofes, están en Irak. Y ¿el gobierno federal? Missing.


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